Negative Self Talk

Padres Latinos Hablando de Sexo? by Maria Isela Ventura

Padres latinos hablando de sexo?
Suena inusual
Por qué tendrían nuestros padres la necesidad de hacerlo?

Al crecer en un hogar hispano, escuché la palabra ‘sexo’ con bastante frecuencia. Me enseñaron las reglas sobre relaciones sexuales a una edad muy temprana.

Crecer de tal manera, esa conversación se volvió normal para mí.

Cuando el tema fue mencionado por un amigo mientras comíamos durante el lonche escolar, zanahorias y sándwiches de crema de cacahuate, mis amigos se sorprendieron al saber que sabía mucho sobre un tema que sus padres nunca habían compartido con ellos.

Se asustaron y huyeron de la conversación. No sabían cómo reaccionar o qué decir.

Me sentí avergonzada porque sabía algo que quizás no debería saber.

No podía creer que me enseñaron todos los nombres de cada parte del cuerpo por la que ellos estaban avergonzados.

¿Cómo podrían mis amigos no entender de lo que estaba hablando?

Empecé a interrogarlos y comenzaron a preguntarme. Y fue entonces cuando la la realidad de la pregunto me golpeó.

¿Tus padres no te han hablado de esto?

Todos se miraron el uno al otro y me dieron la misma respuesta.
No.
Les conté sobre mi madre soltera y cómo no deberían temer al tema. Les expliqué por qué esto es tan importante y por qué debería tomarse muy en serio.

Años más tarde todavía tengo el recuerdo en la cabeza pero no las mismas preguntas. Ahora entiendo por qué no podían entenderme.
Sus padres también estaban asustados.
Aterrorizados. Nerviosos.

Pero lo noté más en mis amigos hispanos. Tuvieron que aprender sobre el sexo a través del sistema de salud de las escuelas, lo cual es genial, pero no es lo mismo que cuando un miembro cercano le habla al respecto.

Los latinos tienen una cultura donde
hablar de partes del cuerpo es algo divertido y no serio.
Donde la mujer no puede hablar del período menstrual delante de los padres y
donde los niños tienen que aprender a estar orgullosos de sus penes.

Es por eso que es esencial que los jóvenes hablen con sus padres, y los padres hablen con sus hijos. Y así en el futuro habrá menos problemas en nuestras familias y habrá menos accidentes sexuales.

En lugar de cuestionar lo que nos han enseñado, debemos tener el coraje de hablar en voz alta a nuestros padres y hacerles preguntas para que desencadene algo en ellos para encontrar respuestas para nosotros.

Si ellos ven que muestras interés en un tema del que saben muy poco, buscarán información que solo beneficiará a nuestra generación y a las muchas más por venir.